¡Nuestra realidad ha cambiado!


Actualmente a nivel mundial estamos atravesando una crisis en todas las áreas de nuestras vidas, a causa de la pandemia por COVID-19. Todos los esfuerzos están muy enfocados en el cuidado de los adultos mayores ya que son población vulnerable, sin embargo la infancia es población vulnerable, y poco se habla de ello.


La UNICEF señala que los niños y los jóvenes, además de estar contrayendo la COVID-19, son algunas de las víctimas a las que más duramente afectará el virus. Si no actuamos de inmediato para abordar las consecuencias que la pandemia tendrá sobre los niños, el eco de la COVID-19 causará daños permanentes en nuestro futuro común.


En cualquier situación de crisis los jóvenes y los más vulnerables sufren de manera desproporcionada. Esta pandemia no es una excepción. Es responsabilidad de todos evitar el sufrimiento, salvar las vidas y proteger la salud de cada niño. Asimismo, debemos asegurarnos de que las decisiones relacionadas con las medidas de control, además de tener en cuenta los riesgos, se basan en pruebas de calidad para minimizar y evitar los daños colaterales y garantizar que haya medidas de mitigación para que los daños no sean permanentes.


Es por ello que publicó el Programa de Acción mundial para proteger del peligro a los niños más vulnerables. El programa tiene seis pilares:

Ante el confinamiento y siendo población vulnerable, los niños y jóvenes pueden presentar problemas de ansiedad. Y la ausencia prolongada a la escuela también puede generar un retraso académico (The Lancet ).


Por otra parte pero no menos importante, los niños y jóvenes pueden presentar distintas reacciones, como dificultad para dormir, dolor de estómago o estar enojados o con miedo.


La pandemia puede alterar los entornos donde niñas, niños y adolescentes crecen y se desarrollan. Además, las mismas medidas emprendidas para prevenir y controlar la transmisión del COVID-19 pueden conllevar riesgos de protección en niñas, niños y adolescentes.


El COVID-19 puede alterar rápidamente el contexto en el que viven las niñas y niños. Las medidas de cuarentena -tales como el cierre de escuelas y las restricciones de movilidad- interrumpen la rutina y el apoyo social de las niñas y niños, además de representar factores de estrés adicionales para padres, madres y cuidadores, que se ven obligados a encontrar nuevas opciones de cuidado infantil o a dejar de acudir al trabajo.


La estigmatización y la discriminación relacionadas con el COVID-19 pueden aumentar la vulnerabilidad a la violencia y el malestar psicosocial en niñas, niños y adolescentes. Las medidas de control contra la propagación de enfermedades que no tienen en cuenta aspectos de género como las necesidades y vulnerabilidades específicas de mujeres y niñas también pueden incrementar riesgos de protección en niñas, niños y adolescentes y generar mecanismos de supervivencia negativos.


Las niñas, niños y familias que son vulnerables debido a su situación de exclusión socioeconómica o aquellos que viven en entornos masificados presentan un riesgo mayor. (Alianza para la Protección de la Infancia en la Acción Humanitaria, “Nota técnica: Protección de la infancia durante la pandemia de coronavirus”, versión 1, marzo de 2019).

En Fundación JMA, hemos protegido a nuestras niñas, niños y jóvenes. Ha sido un nuevo reto en éste 2020, hemos aprehendido nuevas formas de desarrollo, nuevas formas de cuidado, nuevas formas de recaudar fondos y nuevas formas de comunicación.


Siempre preocupados por el bienestar de nuestras niñas, niños y jóvenes y sus familias, continuamos respondiendo y atendiendo las necesidades de cada uno de ellos. Sumando esfuerzos entre el personal docente, las cuidadoras, empleados y padres de familia.


Para evitar la menor cantidad de secuelas en nuestros beneficiarios, hemos trabajado en programas para adaptarnos a las nuevas condiciones de vida, de aprendizaje y de esparcimiento ante la situación actual.


Mantenemos un estricto cuidado en la salud física y mental, de la mano de especialistas, donde hemos enseñado a los menores a desarrollar la resiliencia, expresando sus sentimientos y canalizándolos de forma asertiva.

Actualmente nos hemos adaptado al uso de las plataformas digitales ya que es en la actualidad es nuestro mejor aliado para dar a conocer las acciones y medidas que estamos llevando a cabo, así como difundir nuestra causa y que sea solo el contacto físico el que no estemos teniendo con nuestra comunidad pero que éste continúe a la distancia a pesar de las circunstancias.


De la mano de cada uno de los empleados que formamos parte de Fundación JMA hemos continuado trabajando para el bienestar de nuestras niñas, niños y jóvenes. Pero éste esfuerzo no sería tan significativo si no fuera también por el apoyo de instituciones, empresas y ciudadanos que a pesar de la pandemia están preocupados por continuar apoyando nuestra causa y han confiado en nosotros y la labor que hemos llevado a cabo, la cual no se ha detenido.


Psic. Blanca Covarrubias Trejo

Bibliografía:

https://www.unicef.org/es/comunicados-prensa/no-dejemos-ninos-sean-victimas-ocultas-de-la-pandemia-covid-19

https://www.diarioinformacion.com/opinion/2020/04/12/consecuencias-psicologicas-covid-19-ninos/2254842.html

https://www.unicef.org/es/historias/proteger-los-ninos-mas-vulnerables-de-efectos-coronavirus-covid-19

https://apoyo.savethechildren.mx/coronavirus

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